¿Que no qué...? ¡Aguántame el cubata!

 


Cuenta la leyenda que, hace ya años, el Gobernador de Banco de España (fuera quien fuera en ese momento) exigió, visto lo “discreto” del nivel de inglés de sus empleados, que, a partir de aquel histórico momento, las pruebas selectivas para trabajar en el Banco incluyeran no solo un examen teórico de idioma sino, a mayores, una entrevista oral en la que, según el proceso en particular, los candidatos hubieran, ¿Qué menos? que acreditar un nivel hablado C1 (que no dejara a los “banqueros” españoles a la altura del betún en el ámbito internacional).

Ignoro, siendo sincero, si la anécdota es o no cierta (imagino que lo es porque me la contó, tiempo ha y durante alguna de aquellas mañanas de café y churros, la Directora de una reputada escuela de oposiciones) pero, de serlo, estoy seguro de que, con toda lógica, el mencionado caballero acabaría, nada más justo, cambiando corbata (al Gobernador ¿qué le voy a hacer? me le imagino con corbata. Negra para más señas) por camisa de fuerza y terminando su mandato en un “oscuro despacho” con paredes acolchadas.




¿Un C1? ¿Oral? Para tener Nivel suficiente para torear con soltura fuera del solar patrio? Ilógico, poco práctico y en contra (seguro que tomó la decisión entonando aquello de aguántame el cubata) del habitual “yo necesito el certificado y lo necesito rápido. Ya aprenderé (¡¡¡¡¡Ja!!!!!) cuando lo tenga”, que se ha convertido (lo digo con la certeza que da la experiencia) en un mantra repetido hasta la saciedad en el ámbito de los idiomas y, sobre todo, en el de la preparación de exámenes, certificados y ejercicios de oposición.

¿Los idiomas? Importantísimos, vitales, vitales e importantes….eeee ¡importantes, oiga! pero a la vez un obstáculo que, título en ristre, se supera vista la, (nótese la ironía), extrema dificultad de algunos “exámenes” (¿cuál de todos es el más fácil?) que ya no son, en muchos casos, pruebas objetivas sino atajos (quiero preparar X porque me dicen que lo aprueba todo el mundo y te certifica igualmente).

¿El gobernador? un loco inconsciente, un visionario, un iluso con ganitas de tocar las narices…..aún así…., ¡disculpe enfermera, esta camisa me aprieta!…. siempre en mi equipo.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Te prefiero a ti....

Sara o el despropósito de la artesanía